El arte de parir en el monte

Parir.
Fotografía de Josh Wilink en Pexels.

Rosa Galbis es una mujer de 59 años del corregimiento La Pita de Guaranda, parió dieciocho hijos, pero actualmente tiene catorce, la mayoría de las veces ella paría sola, incluso se cortaba el ombligo umbilical, ella cuenta que una enfermera le enseñó a que respirara cuando sintiera dolor. Escuchar a Rosa es algo encantador, porque ella se siente tranquila <<Aquí la gente le dice cobarde a las que muestran que les duele y yo por eso no demuestro debilidad>>, esta es una creencia que Doña Rosa tiene arraigada.

Su hija Amalcy decía <<Uno veía a mi mamá pilando arroz y al ratico escuchaba el llanto de un pelaíto>>, era una sorpresa inesperada y algo tan diferente a muchos de los partos de hoy, pues la mujer de hoy tiene todo un protocolo para parir en un hospital, en los tiempos de antes, a Rosa le tocó con partera, aunque a veces cuando la partera llegaba ya Rosa tenía el pelao afuera. 

Nadie más en el pueblo ha parido como Rosa, por eso es una historia fuera de lo común, Rosa es un berraca, tuvo a Amalcy Rohene Galbis, José Rohene Galbis, Irle Roheme Galbis, Yomaira Roheme Galbis, Yirneida Roheme Galbis, Yahir Roheme Galbis, Deiner Roheme Galbis, Margelis Roheme Galbis, Adelaida Roheme Galbis, Yidis Roheme Galbis, Lidis Roheme Galbis, Luis Roheme Galbis, Cindy Roheme Galbis y Amilkar Roheme Galbis.

Antes no había tanta distracción como ahora, a las siete de la noche ya las parejas estaban haciendo pelaos. Dice una amiga de la señora Rosa.

Rosa tuvo su primer hijo a los dieciséis años y su último a los cuarenta y cinco. 

No todos los hijos los tuvo, pues murieron cuatro, Rodrigo y Juanita murieron de bronquitis, Abimael de cinco años y medio murió porque tenía varios órganos delicados, lo llevaron a Guaranda y luego a Magangué, pero no resistió y Luzmary tenía diecisiete años que murió de isquemia en Cartagena.

Los hijos de Rosa ya están grandes, ella está con Amalcy con el mismo estilo de vida, criando puercos y gallinas, la costumbre de gritar no la ha perdido, cuando uno la escucha se da cuenta que es regañona, aunque buena gente.

Ella dice: <<Si a mí me tocaba ir al caño en la noche a buscar dos canecas de agua lo hacía >>.  

Parir catorce pelaos casi sola es una locura, puedo comparar ese parto con el de Evelyn en la película ‘Un lugar en silencio’ cuando pare sola, pero a diferencia de Rosa, Evelyn tenía que hacerlo en silencio, aunque pegó el grito que cualquier madre podía dar en ese momento. Aunque no era una vida con lujos la que les esperaba a los hijos de Rosa, era algo especial porque hacer el amor y mandar es una belleza para el cuerpo y la mente humana. 

Recordar la muerte de los hijos de Doña rosa sigue siendo un eterno abismo negro, una madre sufre mucho pero aun así se fortalece. 

Hay que insistir en el hecho de que parir catorce pelaos da miedo, pero así fue, mi abuelo tuvo treinta y seis, pero él no parió, no le dolió la cuca, a Doña Rosa sí. 

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