
Los seres humanos nacieron ancianos del vientre de los árboles grandes, fuertes y protectores. Debían permanecer activos para eliminar la vejez. Fishumu fue el primer bebé en la tierra; la naturaleza era quien lo cuidaba. En otra ocasión, al rey Garaty se le ocurrió la idea de escalar y volar, pero seguía anciano y arrugado; el tiempo le susurró la verdad con una alegría matizada de tristeza.
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